Un regalo para la mañana. Y de paso, por si Rafa pasa. Ésta es la canción del río de Pedro Guerra.
¡Espero que os guste!
Y si no que se lo digan a la chica en cuestión.¡ Lo que nos quedará por ver!
http://www.ideal.es/granada/20080206/granada/abuso-20080206.html
Abrazos y caricias
Cuando un hombre y una mujer se encuentran con el único objeto de entregarse a los recíprocos placeres del amor, en general se abraza de las siguientes maneras:5. Cuando una mujer se enrosca a su amante tan firmemente como una serpiente alrededor de un árbol, y acerca la cabeza hacia los labios de él, y si entonces le besa emitiendo un sonido ligeramente sibilante, y le mira larga y tiernamente, con las pupilas dilatadas por el deseo, esta postura se llama Abrazo de la Serpiente.
6. Cuando una mujer coloca un pie sobre el pie de su amante, y el otro alrededor de su muslo, cuando le pone un brazo alrededor del cuello, y con el otro le rodea las caderas, y gime suavemente en su deseo, como si deseara trepar por el cuerpo de él y capturar un beso, se llama, Abrazo Trepador.
7. Cuando un hombre y una mujer, acostados, se abrazan con tanta fuerza que sus brazos y muslos están enroscados en suave fricción, se llama Unión de la Semilla de Sésamo con el Grano de Arroz.
8. Cuando un hombre y una mujer se aman con violencia y sin miedo al dolor, como si desearan penetrar en el cuerpo del otro, incluso aunque la mujer esté sentada sobre las rodillas de él, o en pie ante él, o tendida debajo de él, su abandono se llama Unión de la Leche y el Agua.
Survarnanabba, uno de los más antiguos maestros, indica que hay también cuatro maneras básicas de abrazar distintas partes del cuerpo:
1. Si dos amantes se oprimen mutuamente los muslos, es la Caricia de Dos Muslos.
2. Si un hombre oprime el saghana de su amante, y monta su cuerpo desnudo, ya sea para arañarla, morderla o besarla, y hunde sus manos en su pelo, deshaciéndole el peinado, se llama Caricia del Jaghama.
3. Cuando un hombre frota su pecho contra los senos de su pareja, es la Caricia de los Dos Senos.
4. Cuando un hombre aplica la boca, ojos y frente sobre la boca, ojos y frente de su amante, se llama Caricia de la Frente.
Algunos escritores dice que el masaje también puede se considerado como una especie de abrazo o caricia, ya que implica cierta fricción y contacto entre dos cuerpos. Pero Vatsyayana difiere de esta opinión, porque el masaje se practica generalmente en otro estado de ánimo y con otra intención, y su carácter completamente distinto impide que sea clasificado como caricia o abrazo.
Ciertas caricias que no se mencionan en los Kama Sastra, pueden ser practicadas durante la unión sexual si conducen a una intensificación del placer mutuo y a un conocimiento más íntimo del cuerpo deseado. Las reglas de los Sastra son sólo aplicables cuando un hombre conserva el control de sí mismo y no está dominado por la pasión, pero cuando la rueda de Kama (amor) empieza a girar, no existen los Sastra ni las reglas, sólo el insondable éxtasis del movimiento.
Me pregunto de qué manera estará inflando las facturas la endiosada Telefónica para paliar las pérdidas con las desfasadas cabinas telefónicas.
Es curioso pasear por calles y plazas en las que había tres o cuatro de ellas y observar con estupor que “una” se encuentra entre un charco de cristales hechos añicos. “Las dos” que están bajo los tilos cargados de vencejos, posan moribundos con el auricular quemado y los cables arrancados de cuajo. Con suerte, hay “una” que permanece intacta y sin embargo pasa desapercibida para la multitud que pasea de cada día por este lugar.
Pasaron a la historia aquel “juntar monedillas” para bajar a altas horas de la noche a llamar a fulanito o menganito. La verdad es que tenía su encanto coger el primer paraguas que pillaras y correr escaleras abajo, de dos en dos, de tres en tres, mientras descubrías el olor a sopa del 2º o tortilla a la francesa del 1º. Era LA HORA X y esa otra persona estaba en otra parte del país mirando también el reloj y bajando otras escaleras.
Ya bajo una lluvia fina y el corazón empapado, las palabras de aquellos cuatro locos bajo las cabinas brillaban como luciérnagas y hacían de aquella aventura furtiva una noche especial.
Hoy la lluvia escasea y desde el sofá, la cama o la bañera basta con sacar algo del tamaño de un paquete de tabaco y pulsar la tecla, sea para abrirte al mundo u olvidarte de él. Y también tiene su punto. Es el cambio. Como en todo.